El verano pide otra cosa. Más liviandad, más aire, más comodidad real.
Y sin embargo, muchas veces elegimos el calzado solo por cómo se ve…. hasta que duele.
Esta guía es para ayudarte a elegir sandalias y calzado de verano que acompañen tu día, no que lo arruinen.
1. Empezá por el uso real (no el ideal)
Antes de mirar modelos, hacete esta pregunta clave:
¿Para qué las vas a usar?
- Caminar muchas horas
- Ir y venir del trabajo
- Usarlas todos los días
- Solo para ocasiones puntuales
Tip realista:
El calzado de verano que más se usa no siempre es el más lindo, sino el más fácil.
Elegí pensando en tu rutina, no en una foto de Instagram.
2. Materiales: LO MAS IMPORTANTE
En verano, el material no es un detalle, es la diferencia entre comodidad y sufrimiento.

Buscá:
- Cuero natural (respira, se adapta al pie)
- Forro interno de cuero
- Plantillas forradas
Evitá:
- Materiales sintéticos que no absorben la humedad.
- Costuras duras en zonas de roce
- Plantillas plásticas que hacen transpirar y generan roce
Si el pie no respira, el cuerpo lo siente.
3. La sujeción importa (aunque no se note)
Una sandalia linda pero que no agarra bien termina cansando el pie,
obligándote a caminar “haciendo fuerza”
y generando molestias en piernas y espalda.
Chequeá siempre:
- ¿Tiene tira que sostenga el talón o el empeine?
- ¿El pie queda contenido o “baila”?
- ¿Podés caminar rápido sin pensar en la sandalia?
Regla simple:
Si tenés que “agarrarla” con los dedos para que no se salga, no es cómoda.
TIP EXTRA:
¡ En verano los pies se hinchan a lo largo del día, que el calzado te permita regular las tiras de sujeción es CLAVE !

4. La base también habla (y mucho)
No todo es taco o altura.
En verano, la base cumple un rol clave.
Buscá:
- bases flexibles pero firmes
- Buen apoyo del arco
- Que no sea ni durísima ni demasiado blanda
Ojo con:
- Bases completamente rígidas
- Bases demasiado finas para caminar mucho
5. Diseño y comodidad pueden convivir
Un mito común: “si es cómodo, no es lindo”.
No es así.
El buen diseño:
- respeta la forma del pie
- acompaña el movimiento
- suma estilo sin exigir sacrificio
Elegí modelos que:
- combinen con tu ropa real
- no te obliguen a pensar cómo caminar
- se adapten a distintos momentos del día

6. Probátelas como si ya estuvieras afuera
Si estás en el local o cuando lleges a tu casa:
- Caminá
- Girá
- Subí y bajá escalones
- Quedate unos minutos parada
El calzado cómodo se siente bien desde el primer momento.
El “ya se va a ablandar” muchas veces no pasa (menos si es de material sintético).
Para cerrar
El calzado de verano no es solo un accesorio. Es lo que te acompaña en días largos, en calor real y en movimiento constante.
Elegir bien es:
- cuidarte
- respetar tu cuerpo
- y hacer que vestirte sea más liviano.
Si tenés dudas, charlemos.
Elegir el par correcto también es parte del proceso.
Con amor. Daia
